Tríada
Tere de la Fuente, Irma del Ángel, Angel Collado
viernes, 24 de febrero de 2012
Cerrado
Cierro el ciclo de lecturas de Tríada junto a mis excompañeras de obra, considero que cumplido su objetivo se debe pasar a otro punto del camino. Trajo satisfacciones está publicación y eso es muy meritorio. Doy gracias a Dios y me dedico a nuevos planes. 2012 trae otros proyectos .
martes, 15 de noviembre de 2011
Entropía del Domingo 13 de Noviembre dedicado a "Tríada"
Quiero agradecer en nombre de Triada, al Maestro y amigo escritor, Miguel Angel Duque , por habernos tomado en cuenta para el número del Domingo 13 de noviembre pasado, en el Semanario Cultural Entropía, que aparece en el diario Sol de San Luis.
¡Un abrazo deseando que disfrutes de toda la felicidad que te rodea!
¡Un abrazo deseando que disfrutes de toda la felicidad que te rodea!
jueves, 10 de noviembre de 2011
Tríada en la Casa López Velarde.
El pasado Martes 8 de noviembre, presentamos Tríada en la Casa del Poeta Ramón López Velarde, continuando la promoción de nuestro libro. Fue un evento donde rompimos un poco con la rutina que se va dando en las lecturas. Hablamos de anécdotas y algunas de las cosas que suceden detrás de un proyecto, en lo personal ofrecí a los amables asistentes la historia que encierra la portada. La relación de amistad que se ha ido dando entre los autores, nos va consolidando en este y otros proyectos por venir. Continuamos la gira en el bello pueblo de Real de 14. El próximo 3 de diciembre. Los invitamos.
jueves, 3 de noviembre de 2011
Presentación de Tríada en el Programa de la Radio UVM . Contar para Leer. De la Poeta Irma del Ángel.
SUBJETIVIDADES Y AFECTOS, TERRITORIOS DE LA POESÍA
Por Óscar Wong
Signos y señales prefiguran e insinúan ciclos y espacios futuros, acaso territorios donde todo se coordina para la recolección futura. Agua y tierra combinándose para forjar la semilla que incinera y se desplaza por el aire hasta desembocar en el corazón del mundo. Una semilla es un árbol en potencia, de acuerdo con Aristóteles; tal vez por ello es invariable pensar en la germinación, en la simiente como símbolo de la vicisitud de la vegetación, que muere y se multiplica.
Tránsito y resurrección, ciertamente, conectado con lo seminal. Oquedad y completud en alternancia, de lo subterráneo que concluye y se edifica a plena luz, germinando, creciendo, manifestándose a plenitud. Cualquiera que sea el desarrollo venidero, la presente Tríada* de autores –como una nube fosca– augura fertilidad. Como presagio de lluvia, entraña abundancia, feracidad. Y la posibilidad de estructurar convenientemente las relaciones analógicas para provocar un aspecto vectorial, conmovedor, en el poema.
Conviene recordar que el lenguaje poético se establece por el ritmo, las imágenes y la simultaneidad de planos de significados, que obviamente surge de la capacidad estética del lenguaje, con el apoyo insospechado de la intuición. Sentimiento y pensamiento se concilian puesto que la imagen es el concepto. La emoción, el núcleo vital, es importante porque provoca esa tensión interna, ese impulso sensible, único, que carga al idioma, a la poesía, de fuerza, de vigor. Es decir, de lo que se trata aquí es de atribuir al lenguaje de significados (infundir de sentidos a la palabra, como dice el viejo Ezra Pound). Y eso sólo lo consigue la Poesía.
La presente selección –que no antología[1]–, engloba a tres autores "poéticamente" activos, cuyas edades y expresiones son variadas, disímbolas en más de un sentido (dos mexicanas nacidas en los 60 y un caribeño de los 50). Temática y estilísticamente se despliega esta Tríada de subjetividades y afectividades, quienes observan la realidad desde su particular concepción del mundo.
No hay, desde luego, un denominador común, salvo la actitud ante el lenguaje, su constante confrontación con el entorno (lo que los viejos marxistas determinaban como “refiguración”, no mecánica, de la realidad”). Los temas que se abordan son los mismos de siempre, reiterados hasta el cansancio: la memoria, la esperanza, el amor, el tiempo, et al. Vivencia frágil, voces de humano olor, persisten en estas nubosidades líricas. Memoria, búsqueda imprecisa del instante, la Tríada de voces acomete una justificación sensible, estética, del mundo: el ser humano desenvolviéndose en la materia poética, animado por el impulso emocional, desde luego, porque en la Poesía, de acuerdo con el imprescindible Pound, “el idioma se carga de energía y se dinamiza de varios modos” (El arte dela poesía, 1983: 40). Sinécdoques y metonimias sencillas combinándose para mostrar la otra cara de la realidad externa. Mostrar, revelar, esa otra dimensión. Llevar más allá de los sustratos de apariencia.
Cierto: hay cambios, transformaciones substanciales que van desde la raigambre histórica y que revela multiplicidad de recursos expresivos, registros sensiblemente individuales, coloquialismo, compromiso con el momento histórico que les ha tocado vivir. Si Huidobro descubrió los ritmos internos, el valor experimentado de la metonimia y trabajó la zona de la voz con una estética basada en la fanopea (como indicaba el veterano Pound), donde la imagen, no del orden ornamental, sino como visualización dinámica, repercute en el aspecto morfosintáctico, provocada por la cadencia, la tensión interna del verso.
En los poetas que me ocupo –Teresa de la Fuente (Río Grande, Zacatecas, 1964), Ángel Collado (La Habana, Cuba, 1956) e Irma del Ángel (SLP, 1966) –, se advierte la presencia de la realidad desnudando al lenguaje de su exterior retórico y devolviéndole su sentido primigenio, su auténtica realidad. Por ende, la expresión libérrima, la pluralidad lingüística, temática y estilística, cobran significación. Por ejemplo el recuento existencial, vivencial en Teresa de la Fuente, donde la sensibilidad se abre a circunstancias más emotivas, asumiendo toda posibilidad mimética con el mundo:
... ahí estás
en cada pentagrama
los pensamientos aniquilas
tomas sin permiso las horas
ven a contar destellos del azul
a palpar del mar la espuma
ven
campana ardiente
sonora luz
(p. 19)
O la evocación del entorno en Ángel Collado: búsqueda, sentido social, pretenden signar una persistente lectura de la realidad con el propósito de adquirir una identidad propia, trastocada en “Espejismo”:
En este mar de arenas que nadie reclama
hasta las flores hieren
La carretera se vuelve malecón donde la vista escapa
hacia las naves sin bandera que espantan la carroña...”
(p. 46)
Así como la parquedad enunciativa para eslabonar versos debido a la preocupación por el oficio, como sucede en Irma del Ángel, acaso para interrogarse si en verdad ¿el poema se erige como una búsqueda personal, como actitud contemplativa o como el cuestionamiento de la realidad?:
De su cabello surge un campo de amapolas
Y un lento caracol asciende por su abrigo de campo
Así es, o así recuerdo, al menos
La ilustración de aquél libro inglés de alguna biblioteca.
(p. 75)
Diferencias y afinidades, señales y contradicciones en esta Tríada singular. Pero por sobre todas las cosas, búsqueda personal, expresión impar en donde se advierte que el verso es la norma única con la que un poeta relaciona su ritmo personal para abrir precisiones, otras dimensiones sonoras.
Por lo mismo, en esta muestra lírica se reactivan sensaciones, estrofas disímbolas, utilización del verso mal llamado libre para configurar la atmósfera, la ambientación, pero asumiendo, siempre, los riesgos de la subjetividad. Como desafío, como aventura, esta Tríada lírica asume heterogéneas formas enunciativas, apartada de una métrica tradicional, canónica, y que eslabona sus planos fónicos para rehacer la realidad a través del lenguaje. Lejos del esquema generacional, distante de los agrupamientos en revistas y publicaciones, la presencia de estos tres de autores puede generar enfrentamientos conceptuales, desencuentros y, por supuesto, afinidades.
*Teresa de la Fuente, Ángel Collado e Irma del Ángel, Tríada, El Taller del Poeta S. L., Pontevedra, España, 2011, 84 pp.
México-Tenochtitlan, septiembre del 2011
Según El poema seminal: “En la literatura mexicana, el nombre de Óscar Wong es sinónimo de persistencia, de constancia. Durante 30 años ha luchado contra todo para forjar una escritura que se sostiene por sí misma, fiel al lenguaje, a la búsqueda de la poesía y a sus propias leyes internas. Sus raíces, la china y la chiapaneca, están plenamente amalgamadas en su trabajo creador, sin mostrarse aparatosamente. De ahí que su poesía es un continuo triunfo sobre la armazón idiomática de que está hecha. Además, el magisterio casi silencioso y la continua indagación crítica de que ha hecho alarde, sostiene a Wong como alguien que ha podido superar con creces las limitaciones del capillismo y el sectarismo, tan marcado en estas lides”. Poeta, narrador y ensayista, Óscar Wong (agosto 26 de 1948) fue becario del INBA-FONAPAS en crítica literaria (1978-1979) y del Centro Mexicano de Escritores en ensayo (1985-1986). Fue subsecretario de Cultura y Recreación del Gobierno del Estado de Chiapas (1982-1984) y director de Publicaciones del Coneculta-Chiapas en 2010. Obtuvo el Premio Nacional de Poesía Ramón López Velarde 1988 con el libro Enardecida luz (UNAM, El Ala del Tigre, Méx., 1992) y el Certamen Literario Rosario Castellanos en Cuento 1989 con el volumen La edad de las mariposas (Talleres Gráficos de la Nación, Méx., 1990). Premio Nacional de Poesía de Ciudad del Carmen, Campeche 20002 con el libro Razones de la voz (CNCA, Práctica Mortal, Méx., 2002) y Premio Nacional de Ensayo Magdalena Mondragón (Torreón, Coahuila, 2008), entre otros.
[1] De acuerdo con el ámbito etimológico –anthos y logue–, el vocablo determina una colección de “flores poéticas” y, por lo tanto, lo mejor de lo mejor. Aunque genéricamente antología corresponde a una colección de pequeños poemas, según Meleagro (siglo I a.C.), quien denominó a la primera selección de 46 poetas griegos en tanto Corona o Guirnalda.
martes, 25 de octubre de 2011
Opinión del poeta sonorense, Héctor Esquer.
Conocí al poeta sonorense Héctor Esquer en una actividad en La Casa del poeta “José Othón” hace algo más de tres años. Él, en calidad de Director de dicho Museo, presentaba a un músico amigo de ambos, y a otra persona que después de aquella noche fue también mi amigo. No sabía quién era Héctor, asistía yo discretamente a algunas actividades culturales y lo había visto de lejos como a muchos otros. Sin embargo un gesto me hizo reflexionar sobre el ser humano, no era común la sensibilidad que ofrecía en su discurso, al punto que note aguársele los ojos después de mencionar ciertas cosas. Tengo muchos conocidos que también son sensibles y no lo pongo en duda, pero tengo el profundo olfato de distinguir entre falsía, pose y sinceridad, tanto me han mordido los perros de la vida. Al final me acerque, me presente, presente a mi Nancy y lo demás es ya historia. Cuando hice artesanalmente la plaquette “letras esquivas”, le regalé un ejemplar y me ofreció sus puntos de vista. A raíz de la Presentación de “Tríada”, le pedí que leyera algo del libro, públicamente, Héctor es único e irrepetible. Me complació. Luego lo fui a ver a la “Casa López Velarde” su segunda casa y le pedí de favor me escribiera su opinión de mis escritos. Aquí está.
Gracias mi hermano, sabes que no soy presuntuoso, si pido tu opinión no involucro la desdichada vanidad, busco orientación, guía. Abusar, eso sí, de tu maestría, y eso entre amigos es aceptable y necesario. Un abrazo y gracias de corazón, por todo. Dios te bendiga, siempre!
Estimado Ángel Collado: Espero que éste sea el correo que recientemente me dejaste; porque soy muy distraído y no lo sé. De cualquier manera te lo envío con CCO, pero te ruego me digas si lo recibes...A propósito del texto quiero decirte que lo pongo a tu consideración: Es por ello que cuentas con las siguientes libertades:
1) Si no es de tu agrado, puedes ignorarlo.
2) Si alguna parte del mismo no te agrada; puedes eliminarla.
3) No estás obligado a decirme si te gustó o no; esa es una decisión personal...
4) Jamás te preguntaré si te agradó.
5) Me quedo con la sapiencia de que no hay una sola frase hecha por obligación o adulación. Estoy muy lejos de eso...
6) Recibe un cordial abrazo y espero te encuentres bien. Saludos.
LA SINCERA POTESTAD DEL VERSO
Héctor Esquer
En el libro de poemas Tríada, publicado por “El Taller del Poeta”, S.L., España 2011 y escrito con la intervención venturosa de tres autores: las potosinas Teresa de la Fuente, Irma del Ángel y el cubano Ángel Collado, mismo que radica en nuestro país desde 1984, y en la ciudad de San Luis Potosí 1997 lo testifica con el primer paso que acuñó en nuestros paisajes. A él me refiero en la presente firma de mis modestas opiniones.
Ángel Collado nos recuerda que, para los males de la realidad y del hombre, la poesía es gracia que nos alivia con rituales curativos, ahí donde la palabra nos permite reordenar la forma del triángulo donde conviven el amanecer, el mediodía y el crepúsculo, como animales míticos que se alimentan de emociones y sentimientos, y que nos llevan de idea en idea, a purificar la versificación que aguarda en lo sucedido y, sobre todo, en lo que sucederá: página que es borrador perenne.
Así, el poeta sublima las intenciones que lo vuelven niño de todos las muertes a la extraviada distancia de un puñado de nacimientos. Pero sólo si actúa, como es el caso de Ángel, con honestidad y sincera impecabilidad de alma, espíritu y consciencia que testifica en cada verso que sus manos delinean.
Es decir, el poeta no se tienta el coraje para decir, de manera delicada, que la cotidianeidad es la musa más terrible que alimenta las expresiones exactas del que escribe: potencia donde el verso es el más frágil milagro social con que se intenta redirigir el infinito; humilde soberbia que tiene en pago las arenas de toda la soledad.
La existencia se encuentra oscuramente luminosa en sus poemas pues, con sincera discreción, la melancolía en Ángel es vencida por el Amor en el sentido en que solía decirlo nuestro Salomón Bíblico: “El Amor vence a la muerte”. Y eso es el verso: acto de lo mortuorio pero nunca en ataúd y menos en cementerio, como nos lo hace sentir en “Arrópame”: /A un lado se mueve la sombra paciente/ que me cruzará el abismo/. Acto generoso donde lo imposible retoma su posibilidad de ser renuevo de creación o, por lo menos, en el poema reconsidera su resurrección, pues la palabra es asunto cada vez menos esencial, para las mayorías atrapadas en insípidos argumentos que los metalismos imponen como forma de vida, y, donde también, es usada en discursos vacíos. La poesía entonces atesora la voz que bajo la lluvia espera quien la salve de la indiferencia…
Confesarnos con lo que hemos vivido es un recurso nunca bien reeditado en la vena lírica de ninguna pluma; pues esa búsqueda requiere de cierta inteligencia más allá de los pasos y los caminos, así como de niveles de misticismo con que la realidad estruja nuestro nacimiento. Si no quiero ser tan torpe, debo agregar que el hacedor de versos, en este caso Ángel Collado, funda, con la nostalgia de lo ido y de lo que no sabemos si vendrá, la harina maliciosa para quien la transforme pan donde percibamos el aroma del infierno y del paraíso; y ambos nos entregan a la épica soledad, pues el trabajo emblemático del escritor es saberse, tal vez, solamente solo y solitario en una esquina de su propio exilio. Ahí coinciden y se dan cita todos los cementerios, las distancias, los diluvios y las peregrinaciones que nos quitan o agregan más sed para una sed mejor…
Sin un título que ampare los veinte poemas y cuatro epígrafes desesperados, Ángel nos trae influencias de la isla de Cuba que alguna vez fue casi concreción de sabiduría y perfectibilidad social…hoy, por desventura, es extensión de patética dictadura: estructura de la desesperanza; discurso antecedido por la calamidad más destructiva y decepcionante, cuando el ahora dictador, prometía un mundo para nada feliz… pero justo.
En cada poema de Ángel Collado encontramos resistencias que nos llevan a sentir lo que la misma muerte lamenta no haya podido ser; pero la sonrisa brota en el discurso que le ha ganado a fuerza de recordar y exhibir una serenidad justa aunque, ahí donde se pensaba que la sensibilidad era un trébol de libertad y justicia, la alegría está empolvada por la falta de coherencia aunque fuese la de la comunión más artesanal, como nos lo sugiere su poema “Sentencia”: /Aunque se empeñe la verdad en presagiar/ y sepa a soledad la primavera/.
Y eso es los poemas de Ángel Collado: melancolía que busca alegrar a la tristeza porque se requiere de incontable profundidad entre acto y sentimiento, para resarcir las palabras que nos adeuda lo que pudo habernos dado la vida. Y más cuando, como es el caso de Ángel se es triple extranjero que no se cansa de llegar adonde lo llama su ascendencia. Sabe que cada poema es por lo menos un paraje en tanto que el mundo nos necesite o deje de necesitarnos. En cada verso tiene la crisálida de cristal que brilla en labios y oídos de sus fronteras sin nación, de sus corazonadas sin acta de nacimiento, pero que buscan en el poema la sensibilidad de una supernova donde habitar. Paciencia la tiene entre sabios nudos de desesperación.
El poema es, entre muchas otras adversidades, el más indigente por lo menos en esta realidad, con que orar a Dios y al diablo. Será por eso que David y Salomón encontraron en sus “Cantares” y “Salmos” las mejores estrategias más pedigüeñas para enriquecer su voluntad ya rebeldes del Cielo, ya amorosos del infierno, como nos lo sugiere Ángel Collado en “Espejismo”: /En este mar de arenas que nadie reclama/ hasta las flores hieren/. La poesía en Ángel tiene tonos que respiran paz subversiva; subvertida paz a manera de indigentes llamas que buscan el consejo del océano, para arder sin más voz propia y personal, que la del poeta que las enciende…
Sincero, honesto y coherente hasta donde un versificador lo puede admitir, Ángel se topa consigo mismo y se habla al oído y sacude sus experiencias como alfileres en un frasco de arenas, para abrir y remendar heridas y depositarles la pátina arrancada a la sabiduría. Ahí concentra la estricta furia del que nos habla desde lo que deseó pensar, desde lo que deseó sentir, desde la geometría que intenta dejar de ser cuadratura: /Te he buscado cuando era posible mirar al sol/ nos dice en “Enigma 1”. Es decir, cuando la verdad podía ser vista y no había que desvelarla en las palabras, sino en el nervio vivido y vívido.
Antes nos dirá en “Pensamientos del poeta”: /Nadie sabe por qué se enoja el poeta/. Es decir el armador de versos desconocido para la cruel mayoría, y aprisionada entre vanas significaciones diseñados para no pensar y sentir, sino aquello que se les permite -y permiten-, a través de una mercadotecnia que los despoja de lo que ni siquiera saben que son: humanos; y, lo más grave: lo que podrían llegar a ser si se permitieran adueñarse de su correcto despertar. Para algo debe servir ese extraño medicamento llamado poesía.
Y los tiempos actuales se definen en el primer verso de “Morir ajeno”: / Tanta muerte espera en un cadalso sin borde/. Muerte donde la misma muerte corre peligro de ser asesinada. Tiempos marcados por carcajadas que tienen la nada de risibles y que se han vuelto idiotamente violentas. Porque creemos que la alegría tiene domicilio entre falaces alegrías, sin saber que en la tristeza de la verdad hay mejores festejos…
Ángel Collado no pretende ser un poeta extraordinario; tampoco ser el aleccionador-predicador de los demás; sueña con algo más terrible y difícil de lograr: ser humano nada más y, si se puede, hombre de conocimiento y consciencia. No busca sorprender al lector con retorcimientos rebuscados…Eso lo podemos encontrar en cualquiera; sino ubicarse, nada más persona en esta extraña y paradójica inmensidad de tener existencia…
Su voz es suave, serena pero concisa y pertinente ave exacta a la cantidad de viento para volar… No hay para qué pretender ser huracán ante desiertos sin agua…Él cumple solamente con uno de los milagros que ya suceden muy poco: ser honesto hasta donde la infamia y los infames se lo permitan. Como él mismo lo sugiere en “El espacio de las sombras”: /Pinto elefantes en tela de arañas/.
jueves, 6 de octubre de 2011
La Portada.
Originalmente habíamos pensado incluir un óleo de la Artista Plástica Marisa Martínez, a quién los tres conocemos y además de ser nuestra amiga, opinamos que tiene una obra interesante y , desde mi particular punto de vista, muy mexicana, de colores fuertes y características bien definidas, su obra es un orgullo poderla unir a la obra de cualquier escritor.
Sin embargo sucedió algo que postergaría esta conjunción.
Durante muchos años estuve tratando de encontrar testimonios públicos de la obra plástica de Angel Collado Pérez, pintor nacido en un pueblito de Asturias allá por 1929.
Llegado a Cuba para 1938, cuando su padre, republicano, es hecho prisionero por las fuerzas del General Francisco Franco, en España. Este suceso trágico, cambio radicalmente el curso de la familia.
Durante años Collado Pérez vivió con el deseo de ser pintor, de muy niño conoce al célebre maestro Fidelio Ponce de León con quien se inicia en el manejo de las artes plásticas. Sin embargo la precaria situación económica del aprendiz le impide ir más allá de unos buenos cimientos.
Llegado a Cuba para 1938, cuando su padre, republicano, es hecho prisionero por las fuerzas del General Francisco Franco, en España. Este suceso trágico, cambio radicalmente el curso de la familia.
Durante años Collado Pérez vivió con el deseo de ser pintor, de muy niño conoce al célebre maestro Fidelio Ponce de León con quien se inicia en el manejo de las artes plásticas. Sin embargo la precaria situación económica del aprendiz le impide ir más allá de unos buenos cimientos.
Es para 1960 que logra ver realizado sus sueños cuando, triunfada la Revolución, el Comandante Ernesto Guevara destina, para un grupo de noveles artistas, todo un piso del moderno edificio FOCSA del Vedado habanero.
En 1963 Collado Pérez debuta profesionalmente como pintor haciendo su muestra personal en el Edificio del Retiro Médico de Línea. Logra un éxito rotundo y una buena aceptación de la crítica y del público al vender toda la obra, titulada “Paisajes Marinos”.
Después de una serie de exposiciones colectivas e individuales, para el año 1970, es aceptado como miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).
Al correr el tiempo se da cuenta que la Revolución a devenido en una burda traición a los intereses legítimos del pueblo y todo aquello por lo que se luchó y murió, solo ha generado el enriquecimiento y el dispendio de los recursos por parte de la camarilla gobernante. Por lo que decide irse del país. Hace su última exposición en el año 2002.
En las páginas oficiales relacionadas con la pintura cubana, ha desaparecido por arte de magia el nombre de Collado Pérez. Y solo queda rastro de su obra en los muchos consulados y Embajadas cubanas, sobre todo de la antigua Europa Comunista.
Para este año 2011 por casualidad una búsqueda más en Internet me lleva a un coleccionista alemán y a casi un centenar de pinturas de este incansable obrero del arte.
Emocionado por ello, lo propuse a mis amigas y compañeras como un reconocimiento al pintor y asintieron gustosas permitir que una pintura de este afamado artista, nos engalanara la portada.
Ángel Collado Pérez, tiene 81 años, vive con su esposa en un asilo para ancianos en la ciudad estadounidense de San Luis Missouri. Chicago. Ya sabe de este libro y envía un fuerte saludo a mis compañeras y a mí un gran beso, es mi padre.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
